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Ley Silla: su empresa puede tener asientos y seguir incumpliendo

25 septiembre, 2026 16 min de lectura
Woman in black blazer and white shirt standing at a cosmetics counter in a department store, assisting a customer

Una tienda compra sillas para su personal y las coloca en la bodega. El propietario considera atendida la obligación. Sin embargo, el encargado mantiene una instrucción: mientras haya clientes, nadie puede sentarse. Durante las horas de mayor actividad, los asientos permanecen vacíos.

El negocio hizo una compra, pero dejó intacta la práctica que debía corregir.

Este escenario ilustra uno de los errores más frecuentes al interpretar la llamada Ley Silla: reducirla a una cuestión de mobiliario. Para una empresa, la revisión debe llegar hasta la manera en que se trabaja, se supervisa y se organizan los descansos.

La pregunta útil es concreta:

¿Las personas que trabajan de pie tienen condiciones reales para tomar asiento durante su jornada?

Responder exige observar cada puesto. Una cajera, un mesero y una persona que opera maquinaria tienen actividades diferentes. Copiar una política para todos puede resultar tan poco funcional como dejar que cada supervisor decida por su cuenta.

Qué cambió y por qué ya debe estar atendido

La Ley Silla es el nombre con el que se conoce a la reforma de diversos artículos de la Ley Federal del Trabajo publicada el 19 de diciembre de 2024. Entró en vigor el 17 de junio de 2025 y estableció un periodo adicional para adecuar la normativa interna de las empresas. Para septiembre de 2026, esos plazos ya transcurrieron.

Su alcance comprende al comercio, los servicios y centros de trabajo análogos; en establecimientos industriales, la aplicación considera lo que permita la naturaleza del trabajo. Contempla asientos suficientes con respaldo para desarrollar funciones o descansar periódicamente. También prohíbe obligar al personal a permanecer de pie toda la jornada e impedirle tomar asiento periódicamente.

Para el empresario, esto obliga a revisar costumbres que antes podían pasar inadvertidas: retirar las sillas antes de abrir, considerar que sentarse transmite una mala imagen o permitir el descanso únicamente cuando no queda ninguna tarea pendiente.

Una regla de presentación al cliente no justifica por sí misma mantener esas prácticas.

El punto de partida es el puesto de trabajo

Antes de comprar mobiliario, conviene recorrer el establecimiento y observar una jornada real. Las descripciones de puesto suelen decir qué debe hacer una persona, pero rara vez explican cuánto tiempo permanece inmóvil, qué altura tiene su superficie de trabajo o cuándo puede cambiar de postura.

Las disposiciones de la STPS publicadas el 17 de julio de 2025 desarrollan la evaluación del trabajo de pie —denominado técnicamente bipedestación— y las medidas que deben adoptarse. Incluyen el análisis de riesgos, su documentación y la selección de asientos adecuados.

La aplicación puede entenderse mediante tres escenarios hipotéticos.

Una caja que permite alternar posturas

En una papelería, la persona encargada de cobrar permanece detrás del mostrador, aunque buena parte de sus tareas podrían realizarse sentada.

La revisión debería considerar la altura de la caja, el alcance de la terminal y la facilidad para atender al público. Colocar una silla demasiado baja podría volverla inutilizable. También habría que evitar que el mobiliario obstruya el paso o fuerce movimientos incómodos.

Aquí, el problema puede estar en el diseño de la estación. Una modificación pequeña del espacio podría facilitar el cambio de postura sin interrumpir el cobro.

Un servicio que requiere desplazarse

En un restaurante, el personal de piso necesita caminar, llevar pedidos y atender mesas. La solución debe considerar esa movilidad y prever cómo acceder al descanso.

Para hacerlo viable, la administración necesita revisar relevos, distribución de mesas y cobertura del servicio. Dejar todo sujeto a que "baje el trabajo" puede provocar que, precisamente en los turnos más demandantes, nadie encuentre un momento para sentarse.

La operación debe organizarse para que el descanso ocurra.

Una actividad industrial con restricciones concretas

En un taller, determinada tarea puede requerir mantenerse de pie por la posición de la herramienta o las condiciones de seguridad.

La revisión debe identificar qué actividad genera esa restricción, durante cuánto tiempo y qué alternativas existen. Declarar que todo el establecimiento está excluido porque "aquí se trabaja con máquinas" evita el análisis que realmente hace falta.

Quizá el proceso principal requiera una postura específica, mientras otras tareas permiten alternarla. Esa diferencia debe estudiarse, no suponerse.

¿Cuántas sillas y cuánto tiempo de descanso?

Buscar una cifra universal parece práctico, pero puede llevar a decisiones equivocadas. El número de trabajadores, las funciones, los turnos y la posibilidad de usar los asientos simultáneamente cambian de un centro de trabajo a otro.

Tampoco debe presentarse como regla general una fórmula de determinados minutos por hora. Las disposiciones contemplan pausas conforme al análisis de riesgos; sus ejemplos no equivalen a un horario obligatorio idéntico para todos los negocios.

Para planear una solución, conviene contestar:

  • ¿Qué tareas pueden realizarse sentadas o alternando posturas?
  • ¿Quién necesita salir temporalmente de su estación para descansar?
  • ¿Cómo se cubrirá la atención durante ese periodo?
  • ¿Los asientos estarán disponibles cuando se necesiten?
  • ¿Qué ocurre si cambia el turno, falta una persona o aumenta la demanda?

Estas preguntas ayudan a detectar decisiones incompletas. Por ejemplo, una sala de descanso puede parecer suficiente en el plano, pero resultar poco accesible para quien trabaja solo en caja.

También permiten presupuestar mejor. Comprar primero y evaluar después puede obligar a sustituir mobiliario o modificar dos veces el mismo espacio.

Las reglas internas pueden deshacer lo que la empresa compró

La implementación suele fallar cuando la dirección comunica una instrucción y la supervisión aplica otra.

El propietario puede autorizar que el personal tome asiento, mientras el gerente sigue asociándolo con falta de disposición. Si sentarse provoca un regaño, una mala evaluación o comentarios frente a los compañeros, la autorización pierde utilidad.

Por eso conviene revisar el reglamento interior y las instrucciones cotidianas. La LFT contempla que ese reglamento regule el uso de asientos y los periodos de reposo. Su elaboración y depósito tienen formalidades: una circular firmada por la dirección no equivale automáticamente a un reglamento interior debidamente constituido.

Desde la administración, es recomendable precisar quién coordina los relevos, cómo se comunica una dificultad y qué debe hacer el encargado cuando la cobertura resulte insuficiente.

La instrucción debe poder ejecutarse incluso cuando el dueño no está presente.

Errores que conviene corregir antes de una revisión

Comprar el mismo asiento para todos

El precio y la apariencia no bastan para decidir. Un modelo útil en recepción puede ser inadecuado detrás de un mostrador alto.

Guardar las sillas para que el establecimiento se vea despejado

Si recuperarlas requiere pedir llaves, mover mercancía o solicitar un permiso extraordinario, hay una barrera práctica que debe resolverse.

Dejar el descanso a discreción del supervisor

Las diferencias entre encargados generan incertidumbre: lo permitido en un turno se castiga en otro.

Usar la falta de quejas como prueba de que todo funciona

El personal puede haberse acostumbrado a trabajar así o considerar inútil plantear el problema. Conviene preguntar directamente qué dificultades encuentra.

Conservar únicamente facturas y fotografías

Esos documentos acreditan una compra o muestran un espacio en determinado momento. Por sí solos no explican cómo se eligió la solución ni cómo se utiliza.

Resolverlo únicamente con un formato descargado

Una política que menciona áreas, responsables o turnos inexistentes puede producir contradicciones. El documento debe corresponder con el negocio.

Un patrón común

Estos errores tienen algo en común: permiten dar el asunto por terminado sin comprobar lo que ocurre durante la jornada.

Qué documentación debe acompañar las medidas

Las disposiciones de la STPS vinculan el análisis con el diagnóstico y las acciones de seguridad y salud, así como con registros de la comisión de seguridad e higiene. También contemplan informar al personal y señalizar las áreas de asientos cuando sean distintas del puesto de trabajo.

Una empresa pequeña debe revisar qué instrumentos le corresponden. La NOM-030-STPS-2009 prevé, para centros con menos de cien trabajadores, una relación de acciones preventivas y correctivas en los términos de la propia norma. El tamaño permite ajustar la forma de organizar ciertas obligaciones; no elimina la revisión de las condiciones laborales.

Como medida administrativa, resulta útil reunir en un expediente identificable la evaluación, las decisiones adoptadas, los responsables y la evidencia de seguimiento.

No se trata de acumular fotografías. El expediente debería permitir entender por qué se eligió una medida y quién debe corregirla si deja de funcionar.

Además, conviene proteger la información personal que se recabe durante la evaluación. Los datos relacionados con la salud requieren un manejo cuidadoso, con acceso limitado a quienes deban intervenir.

El riesgo empresarial va más allá de una multa

El incumplimiento puede generar observaciones y sanciones laborales. Su determinación depende de la conducta detectada y de las disposiciones aplicables; presentar una cantidad fija como "la multa de la Ley Silla" puede resultar engañoso. La LFT contempla sanciones por incumplimientos en seguridad e higiene y prevención de riesgos.

Existe también un problema de gestión: una empresa que desconoce cómo se desarrolla físicamente un puesto tiene menos elementos para detectar condiciones que dificultan el trabajo.

Pensemos en un comercio que atribuye las solicitudes de cambio de turno a falta de compromiso. Si nunca preguntó por las condiciones de la estación, podría estar tomando decisiones de personal con información incompleta.

No sería serio prometer que comprar sillas reducirá automáticamente el ausentismo o aumentará las ventas. Sí es razonable evaluar si las condiciones del puesto están generando dificultades evitables y corregirlas.

El costo de implementar medidas debe contemplar mobiliario, ajustes del espacio, coordinación y seguimiento. Reducir el presupuesto al precio de los asientos deja fuera parte del trabajo.

Una ruta práctica para comenzar

La primera revisión puede organizarse en cinco pasos, sin confundir este punto de partida con una evaluación profesional completa.

  1. 1

    Observe los puestos durante la operación

    Incluya los periodos de mayor demanda. Una visita antes de abrir puede mostrar un establecimiento muy distinto del que funciona a mediodía.

  2. 2

    Identifique las diferencias entre tareas

    Evite decidir por nombre del puesto. Dos personas llamadas "auxiliares" pueden desarrollar actividades físicas diferentes.

  3. 3

    Defina las medidas con responsables

    Cada ajuste debería tener una persona encargada, una fecha y un recurso asignado. "Se revisará después" no permite darle seguimiento.

  4. 4

    Alinee documentos y supervisión

    Revise que las instrucciones escritas coincidan con lo que los encargados permiten y exigen.

  5. 5

    Compruebe el resultado

    Después de implementar, pregunte al personal qué obstáculos persisten y observe nuevamente el trabajo. Si el asiento no se usa, investigue la causa antes de concluir que nadie lo necesita.

La revisión también debe repetirse cuando cambien las instalaciones, las tareas o la distribución del personal. Una solución funcional hoy puede dejar de serlo después de una remodelación.

La prueba es lo que ocurre cuando el negocio está lleno

Antes de considerar atendida la Ley Silla, el empresario debería observar su establecimiento en un día exigente.

¿El personal puede usar los asientos? ¿Los encargados conocen las reglas? ¿Existe cobertura para los descansos? ¿Lo documentado coincide con la práctica?

Si la respuesta depende de que no haya clientes, de que esté cierto supervisor o de que el dueño intervenga, todavía hay una decisión operativa pendiente.

En AFI podemos acompañar a su empresa en la revisión de sus reglas laborales, documentación y procesos de supervisión, y ayudarle a identificar los aspectos que requieren una evaluación técnica de seguridad y salud en el trabajo.

Revise el cumplimiento de la Ley Silla en su empresa con AFI

En Asesoría Fiscal Integral podemos acompañar a su empresa en la revisión de sus reglas laborales, documentación y procesos de supervisión, y ayudarle a identificar los aspectos que requieren una evaluación técnica de seguridad y salud en el trabajo.

Tener asientos no basta: el cumplimiento real depende de cómo se usan, quién lo permite y cómo se documenta la decisión.

¿Sus asientos realmente resuelven el cumplimiento de la Ley Silla?

Solicite una revisión con AFI antes de una visita de inspección. Una revisión preventiva permite ajustar puestos, descansos y documentación antes de que el problema escale.

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